Las peticiones de Change en el Congreso de la AEIC

Cartel del Congreso, ya que no hay imagen de la ponente en pleno apogeo (mejor). Fuente: Madrid2016.org

Esta semana se ha celebrado en Madrid el Congreso Iberoamericano de Comunicaci贸n 芦Comunicaci贸n, cultura y cooperaci贸n禄 con actividades distribuidas en diversas zonas de la ciudad, como los IV Foros CONFIBERCOM sobre Postgrados (Universidad Carlos III de Madrid) o Pol铆tica Cient铆fica (Universidad Rey Juan Carlos), la Inauguraci贸n oficial del Congreso (CaixaForum Madrid) y, por supuesto, las m谩s de 400 comunicaciones expuestas en la Universidad Complutense de Madrid del 6 al 8 de julio.

La Asociaci贸n Espa帽ola de Investigaci贸n de la Comunicaci贸n (AE-IC), organizadora del evento, tuvo a bien regalar, entre otras cosas, un abanico y una cantimplora, demostrando su capacidad de previsi贸n meteorol贸gica para una semana donde el sol y las temperaturas superiores a los 30 grados fueron una constante. Con ese equipo preparado no hab铆a excusa ni deshitradaci贸n posible que impidiera a los acad茅micos hablar sobre Estructura y pol铆ticas de la comunicaci贸n, Estudios de audiencia y recepci贸n, Teor铆as y m茅todos de investigaci贸n en comunicaci贸n, Comunicaci贸n y cultura digital, etc.

Estos maravillosos regalos facilitaron que, durante tres d铆as en Madrid, toda persona freak de la Comunicaci贸n fuera f谩cilmente identificada por su mochila de tela roja. Foto propia.

La que escribe present贸 una ponencia en esta 煤ltima secci贸n y, con menor acierto, en la sub-secci贸n Publicidad y comunicaci贸n estrat茅gica. Esto 煤ltimo por gajes de principante (por no llamarlo torpezas), pues el t铆tulo de esta era Participaci贸n pol铆tica y peticiones electr贸nicas y nada ten铆a que ver con el resto de exposiciones. Pero, por suerte, la organizaci贸n decidi贸 aunar nuestra mesa con otras dos del viernes tituladas Adaptaci贸n de las Industrias Culturales: la lucha por la supervivencia y Narrativas y estrategias transmedia. Un panorama tan multidisciplinar que, adem谩s de disimular el gazapo, enriqueci贸 una secci贸n que de otro modo solo hubiera tenido a dos personas presentando una investigaci贸n.

La uni贸n tambi茅n tuvo como consecuencia cambio de aula, y con ello subir y bajar las escaleras de un segundo piso dos veces… pero esa es otra historia, que se aleja del motivo principal de esta entrada: explicar la investigaci贸n expuesta sobre la calidad y tem谩tica de las iniciativas publicadas en Change.org. Una plataforma que consideramos de inter茅s por contar, como se帽ala su p谩gina web, con 6 millones de usuarios en Espa帽a, un pa铆s donde esta forma de participaci贸n ha crecido en popularidad un 7,8% desde 2012 seg煤n datos del CIS.

A pesar de ello, el espacio pol铆tico que pod铆an haber ocupado instituciones gubernamentales, como sucede en otros pa铆ses europeos y anglosajones, ha sido cubierto por entidades privadas como nuestro objeto de estudio. El inter茅s de esta investigaci贸n es por tanto comparar una de las caracter铆sticas de las plataformas p煤blicas de peticiones, que es el filtro tem谩tico, con la mayor iniciativa de estas caracter铆sticas que existe en Espa帽a.

La exclusi贸n de determinadas peticiones tiene como objetivo principal que la ciudadan铆a pueda mejorar su solicitud y as铆 hacerla m谩s atrativa para la adscripci贸n de un mayor n煤mero de firmas y mejorar sus posibilidades de ser tenida en cuenta por los poderes p煤blicos. En Gales y el Ayuntamiento de Wellington, por ejemplo, rechazan las propuestas abusivas o calumniosas.

La web de e-petitions del Primer Ministro ingl茅s (Number 10 Downing Street) rechaza las que cuenten con contenido partidista. Y en relaci贸n a la funci贸n p煤blica se encuentran los filtros del Bundestag de Alemania, que ofrece la posibilidad de crear peticiones privadas o p煤blicas y, en el segundo caso, la comisi贸n estudia el inter茅s p煤blico de la solicitud enviada por el peticionario antes de publicitarla. Por 煤ltimo, la Comisi贸n de Peticiones del Parlamento Europeo restringe las materias sobre las que los ciudadanos pueden presentar sus peticiones: asuntos medioambientales, protecci贸n al consumidor, libre circulaci贸n de personas, mercado interno, pol铆ticas sociales y de empleo, etc.

En base a este marco te贸rico, nuestra investigaci贸n planteaba una hip贸tesis concreta: que Change.org manifestaba la apariencia de un filtro tem谩tico para seleccionar las peticiones que pueden ser publicadas y las que no. Para su comprobaci贸n, realizamos un an谩lisis de contenido de 224 peticiones, a fin de contabilizar aquellas que pod铆an ser excluida seg煤n los criterios de las plataformas p煤licas de peticiones. Como complemento, realizamos una entrevista semi-estructurada con Irene Milleiro, directora de campa帽as de Chage.org en Europa y as铆 profundizar en los resultados de la fase anterior relativos a la hip贸tesis de partida.

Frecuencia Porcentaje
Similar a otra anterior 14 6,3
Sub judice 4 1,8
Con inter茅s personal/comercial 35 15,6
Ofensiva/difamatoria 3 1,3
Sin tema pol铆tico, econ贸mico/social 15 6,7
Sin jurisdicci贸n 52 23,2
Descartadas 93 41,5
TOTAL 224 100,0

Tras el an谩lisis de contenido cualitativo de las peticiones que aparec铆an en los archivos de Change.org, comprobamos que de la muestra de 224 peticiones, 93 podr铆an ser descartadas seg煤n los criterios que las plataformas del Parlamento de Gales, Wellington y la del Primer Ministro brit谩nico establecen para la exclusi贸n de iniciativas, lo que supone un 41,5% de las analizadas. Algunas de las propuestas excluidas, adem谩s, incumplen m谩s de un principio: 24 peticiones (10,7% del total) podr铆an ser descartadas en base a dos criterios diferentes y tres peticiones a m谩s de tres (1,3%). No obstante, la mayor parte de las iniciativas que podr铆an considerarse descartadas, 66 (29,5%), cuenta solamente con un fallo. Exponemos ahora los motivos de exclusi贸n por orden de frecuencia

1. Peticiones sin jurisdicci贸n p煤blica

Fuente: Change.org.

La causa m谩s com煤n de exclusi贸n se relaciona con la falta de competencia de las Administraciones p煤blicas para resolver los problemas planteados por la ciudadan铆a que crea una campa帽a en Change.org. Hay 52 (23,2%) que no tienen como destinatario a una instituci贸n de tipo ejecutivo, legislativo o judicial. Un hecho comprensible si se tiene en consideraci贸n que el objetivo de la plataforma no es dedicarse en exclusividad a intervenir en la Administraci贸n p煤blica, sino conseguir que tambi茅n las empresas privadas rindan cuentas, como afirma Milleiro. Entre las organizaciones excluidas se encuentran entidades financieras como en este caso, a La Caixa. Tambi茅n observamos propuestas dirigidas a instituciones p煤blicas extranjeras e instituciones europeas y, entre ellas, al Parlamento Europeo, que cuenta con su propio Petitions Portal.

2. Peticiones con inter茅s personal/comercial

Fuente: Change.org.

El segundo motivo de exclusi贸n m谩s frecuente en el que incurren las iniciativas publicadas en Change.org es la b煤squeda de un inter茅s individual: se registran 35 errores de este tipo, un 15,6% del total. La mayor铆a de ellas, m谩s que con motivos econ贸micos, se relacionan con los personales, como en este caso, 鈥淭rasladen a Espa帽a a Lola, enferma de c谩ncer terminal en una prisi贸n boliviana #TraiganaLola鈥. La web considera la posibilidad de que las peticiones cuenten con una motivaci贸n comercial y es un comportamiento que no penaliza. Adem谩s, Change y la propia Irene Milleiro hacen hincapi茅 en la efectividad de personalizar una petici贸n, porque as铆 tiene m谩s 茅xito. No obstante, no se pueden equiparar las peticiones personalizadas pero que tratan de un tema de inter茅s p煤blico y las de inter茅s personal o comercial, pues solo las primeras suponen resultados con un bien com煤n general, un factor que determinadas plataformas p煤blicas de e-petitions han se帽alado relevante, como el Bundestag de Alemania o el Parlamento Europeo.

3. Peticiones sin tema pol铆tico, econ贸mico/social

Fuente: Change.org.

La tercera causa de exclusi贸n de las propuestas de la plataforma es la tem谩tica que estas presentan. Existen 15 motivos de exclusi贸n de este tipo, que suman el 6,7% del total. En esta categor铆a se encuentran campa帽as como esta de aqu铆 dirigida a 鈥淐onchi鈥, donde el texto 铆ntegro de la petici贸n es: 鈥淟o quiere, lo necesita, la plancha ya no le llena el vac铆o interior. Por eso y mucho m谩s permitele* tener un Golfo 2.0.鈥 (sic.). Cabe se帽alar que este tipo de iniciativas alejadas de problemas pol铆ticos, sociales y econ贸micos se concentran en las peticiones m谩s recientes: son de las categor铆as Populares hoy鈥, 鈥淩ecientes鈥 y 鈥淧opulares esta semana鈥. Esto parece indicar que, si bien Change no censura esta clase de iniciativas que no buscan actuar en la res publica, los propios usuarios聽 regulan la posici贸n en la que estas se encuentran, al dar su apoyo a las que tienen objetivos formales e ignorar las de materias m谩s triviales. As铆 lo percibe tambi茅n Irene Milleiro, quien confirma que la plataforma no ejerce de moderadora ante peticiones que puedan presentar una tem谩tica alejada de los asuntos pol铆ticos, sociales o econ贸micos.

4. Peticiones similares a otra anterior

Fuente: Change.org.

Tras la tem谩tica, la similitud es la cuarta causa en exclusi贸n de peticiones. De las 224 iniciativas registradas, 14 (un 6,3%) contaban con una campa帽a similar entre las analizadas y algunas, de hecho, se repet铆an m谩s de una vez. Es el caso de 鈥淩evisar el caso de Yuyee – To review Yuyee’s case鈥 a favor de la ex-esposa del presentador de televisi贸n Frank Cuesta. Existen tambi茅n un n煤mero relevante de campa帽as sobre el maltrato animal, un asunto que en Espa帽a cuenta con un grupo amplio y activo de usuarios, seg煤n Irene Milleiro. Por lo general, estas peticiones tratan de casos espec铆ficos y, a pesar de su similitud, no pueden ser clasificadas como equivalentes pero s铆 englobarse en otras. Para que dos propuestas se unifiquen en una sola, es necesario la gesti贸n de la plataforma, si bien son los propios peticionarios quienes han de pedir permiso y firmar una autorizaci贸n por escrito para que el proceso se lleve a cabo (Milleiro, 2015).

5. Peticiones sub judice

Fuente: Change.org.

En quinto lugar, cuatro iniciativas (1,8%) abordan temas sub judice, como este caso. Cabe se帽alar que la exclusi贸n de estas cuatro peticiones se basar铆a en el sistema gal茅s de e-petitions, pero que la legislaci贸n espa帽ola sobre el derecho de petici贸n es m谩s restrictiva en este sentido y no solo considera inadmisible las iniciativas que traten procedimientos judiciales en activo, sino cualquiera 鈥渟obre cuyo objeto exista procedimiento parlamentario, administrativo o un proceso judicial ya iniciado, en tanto sobre los mismos no haya reca铆do acuerdo o resoluci贸n firme鈥 (Ley Org谩nica 4/2001), como se帽alamos en ep铆grafes anteriores.

6. Peticiones ofensivas/difamatorias

Fuente: Change.org.

Por otra parte, tres peticiones (1,3%) muestran mensajes ofensivos, pero no son las 煤nicas que incluyen un lenguaje vulgar. Se ha apreciado lenguaje malsonante en algunos de los comentarios de la campa帽a, y tambi茅n hemos identificado im谩genes de especial crudeza: la fotograf铆a de animales maltratados. Tambi茅n se han registrado im谩genes de menores o con intenci贸n de ridiculizar a personas, como esta de Jorge Javier V谩zquez. Hay que se帽alar en este caso que tanto el lenguaje vulgar como la difusi贸n de im谩genes de menores sin consentimiento de los tutores legales no se encuentran permitidas por Change.org.

Tras el an谩lisis de los datos procedentes de la plataforma de peticiones electr贸nicas, se puede afirmar que no existe un filtro en la tem谩tica de las peticiones generadas por Change. La hip贸tesis principal de esta investigaci贸n, por tanto, queda refutada. As铆, por ejemplo, las iniciativas sobre asuntos sin inter茅s p煤blico forman parte de la tercera causa de exclusi贸n, con solo 15 iniciativas de este tipo, alejan las campa帽as de la p谩gina web de 谩mbitos estrictamente pol铆ticos y econ贸micos.

Un hecho al que Irene Milleiro resta importancia, y ejemplifica con el caso de Facebook, pues considera que esta p谩gina no pierde credibilidad por ser usada para el activismo y a su vez para el ocio. Existe, no obstante, una diferencia entre ambas herramientas: que Change presenta una utilidad espec铆fica, ofrecer a los usuarios los servicios que les lleven a gestionar y tomar parte de una forma de participaci贸n pol铆tica digital concreta, por lo que sus objetivos parecen en principio m谩s definidos y formales de los que se puede exigir a una red social, independientemente del uso que a posteriori los internautas decidan concederle a esta segunda.

Por otra parte, ante el gran n煤mero de peticiones promovidas por motivaciones personales, afecten o no 煤nicamente al inter茅s personal, cabe preguntarse si este impulso particular por un tema concreto va ligado a la solidaridad por otros asuntos pol铆ticos, econ贸micos o sociales. Esto es, si los usuarios de Change.org entran solamente all铆 por causas particulares, ya que en ese caso, parece m谩s complicado que luego puedan contar con motivos altruistas para contribuir a otras propuestas. Una cuesti贸n que se puede tomar como una l铆nea de investigaci贸n posterior.

Por lo general, la p谩gina muestra poco control sobre los contenidos que se publican en su plataforma. De los criterios que las p谩ginas de e-petitions de Gales, Wellington y del Primer Ministro ingl茅s se帽alados en metodolog铆a, solamente una coincidir铆a con las reglas establecidas por Change.org: peticiones que contengan mensajes ofensivos o difamatorios. Incluso en ese caso, registramos hasta tres iniciativas de este tipo, adem谩s de comprobar que algunas fotograf铆as publicadas mostraban im谩genes expl铆citas e innecesarias, tambi茅n en contra de las 鈥淣ormas de la comunidad鈥 de la p谩gina.

Aunque el n煤mero de peticiones que ser铆an aceptadas tras el examen de una plataforma p煤blica de e-petitions es mayoritario, los errores relacionados con enviar una petici贸n a una empresa privada no han de considerarse un motivo de exclusi贸n en Change.org, aunque con ello se aleja del marco legislativo del derecho de petici贸n. No obstante, esto puede considerarse un factor complementario al tipo de acciones que podr铆a garantizar una plataforma p煤blica de peticiones en Espa帽a, al incidir en procesos que afectan a los ciudadanos y que no son competencia de las instituciones p煤blicas.

Asimismo, la plataforma conf铆a en la actividad de los usuarios para que sean ellos quienes decidan qu茅 tipo de contenidos quieren apoyar, sin excluir bromas o iniciativas alejadas de 谩mbitos pol铆ticos. Change, al no considerarse un instrumento legal, no muestra preocupaci贸n por el conjunto de peticiones que ser铆an excluidas desde derecho de petici贸n, como las iniciativas que traten de un procedimiento jur铆dico o legislativo ya iniciado.

En definitiva, del papel proactivo que los peticionarios asumen depende la calidad tem谩tica de las iniciativas publicadas en Change con mayor n煤mero de firmas. Por tanto, ellos ejercen como 煤nico filtro previsto por la web de peticiones electr贸nicas, a pesar de que este se considera un factor relevante en plataformas p煤blicas de e-petitions, como las del Parlamento de Gales, el Ayuntamiento de Welligton, el Bundestag Alem谩n o el Parlamento Europeo, entre otros.

驴Todav铆a con ganas de m谩s? 驴En serio? Entonces puedes leer la comunicaci贸n completa en las actas del congreso.

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