Las modas de los cibermedios

Resulta agradable comprobar que los medios de comunicación se esfuerzan por adaptarse a las nuevas tecnologías y utilizar aquellas herramientas que más gustan a sus usuarios. Así, cuando comenzó el auge de las redes sociales y la gente comentaba todo en Twitter y Facebook, fue acertado que los cibermedios también se trasladasen.

Pero, ¿es necesario probarlo todo? Dicen que es mejor calidad que cantidad, pero da la sensación de que los medios de comunicación quieren probar cuantos más ‘gadgets’ mejor para ser los más modernos.

Al hilo de mi entrada anterior, pienso que los medios de comunicación no tienen que demostrar nada, ni tener otro objetivo que informar a los ciudadanos con honestidad de la forma más accesible.

Cuando comenzó la era de Twitter, lo habitual era retransmitir cualquier información en directo con fotografías que acompañaran a un pequeño texto. Hace un par de años, surgió la moda de hacer vines (videos de un máximo de 6 segundos) para informar sobre eventos, especialmente en manifestaciones y concentraciones multitudinarias. Así, pudimos ver a medios como El Mundo o El Español informando sobre estas cuestiones con este sistema.

En 2016 hemos vivido el auge de los GIFs (animaciones) algo humorísticos para acompañar cualquier información del tipo que sea. Y, por supuesto, no faltan las típicas recopilaciones de memes después de cualquier enfrentamiento político.

Típica situación después de cualquier evento mediático

Hace poco acudí al VII Congreso Internacional en Gobierno, Administración y Políticas Públicas y en una de las mesas a las que acudí se debatió sobre las múltiples posibilidades que ofrece Internet tanto para políticos, como para ciudadanos o medios de comunicación. Se suele acudir a la moda del momento como mera estrategia para llegar a más gente, en lugar de utilizar las nuevas tecnologías para hacer un contenido más comprensible y más completo.

En este caso, se hablaba cómo muchos políticos no utilizan sus redes sociales para conversar y dialogar con sus electores, sino simplemente para venderse, como un mero trámite que hay que superar por vivir en esta etapa de la historia. Aunque Internet no es aún el medio más seguido –la televisión sigue siendo el mayor medio de masas–, su potencial participativo supera con creces las posibilidades que ofrecen los demás medios tradicionales. ¿Por qué no aprovecharlo al máximo?

Lo mismo ocurre con el ciberperiodismo. Mientras los medios sigan cayendo de moda en moda sin aprovechar su potencial, al contenido le seguirá faltando calidad. Aún no he llegado a ese ciberpesimismo en el que muchos han caído, aunque creo que la realidad es altamente mejorable. La música no cambió con el cambio del vinilo al CD. Que no ocurra eso con el periodismo.

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